Mussolini en sin subtítulos
https://www.youtube.com/watch?v=ZSW6ZZVntAI
Mussolini con subtíutlos (11')
https://www.youtube.com/watch?v=zBpk39GUURc
hitler 1932 contra los judíos (1'21") subtitulado
https://www.youtube.com/watch?v=J6VSQx0VGx4
hitler el triunfo de la voluntad (9'56") 1935 sobre congreso de 1934
https://www.youtube.com/watch?v=29jDQgETNNo
acto nazi sobre la juventud subtitulos en español (10'11")
https://www.youtube.com/watch?v=GSAs2m4nknw
jueves, 30 de abril de 2015
viernes, 17 de abril de 2015
discursos de Lenin. audios con subtítulos e imágenes
https://www.youtube.com/watch?v=FRdbvURD2tk
https://www.youtube.com/watch?v=p1rRFpPPnuA
https://www.youtube.com/watch?v=cXeCODbS2tg
https://www.youtube.com/watch?v=p1rRFpPPnuA
https://www.youtube.com/watch?v=cXeCODbS2tg
revolucion rusa. videos
https://www.youtube.com/watch?v=AlTmeZeJ-Gs
https://www.youtube.com/watch?v=YKVvVr2Cr6U
https://www.youtube.com/watch?v=sG82g1Q0Lhw&list=PLD428BFF0D5724929&index=1
https://www.youtube.com/watch?v=7lBw6EOeHmU
https://www.youtube.com/watch?v=r3upvRruHPc (elaboración de caracter didáctico)
https://www.youtube.com/watch?v=fuEIblMRIL4 (documental)
martes, 22 de mayo de 2012
Guerra Civil Española
"Pérez Picazo, Ma. Teresa “Historia de España del siglo
XX” Ed. Crítica. Barcelona, 1996
Iglesia – apoyo fundamental del franquismo
“El día D
señalado para la rebelión militar sería el 18 de julio, aunque ya en la tarde
del 17 se había levantado la guarnición de Melilla. De los tres generales más
comprometidos en el alzamiento –Mola, Franco, Poded- será el segundo el que
abandone su puesto en Canarias y se ponga al frente de las fuerzas sublevadas
en Marruecos.” (p. 125)
“Durante la primavera y el verano de 1937, el centro de las
operaciones se trasladó al norte de la península. Mientras, Franco, conocedor
de que tenía por delante una guerra larga, procedía a reorganizar su ejército
de manera profesional, asesorado por instructores alemanes, y a mejorar la
formación de los mandos. A lo largo del año 1937 dispondrá de medio millón de
hombres, quizás dos veces más que sus adversarios. Con estos medios, el
ejército franquista pudo conquistar Vizcaya, Santander y Asturias en el breve
plazo transcurrido desde comienzos de abril a octubre, modificando
completamente el reparto inicial de fuerzas al desaparecer una de las dos
mitades que integraba la España
‘roja’. Sin olvidar que el aporte industrial y demográfico de las provincias
conquistadas sería decisivo en el futuro.” (p. 134)
Tras la caída de Cataluña los acontecimientos se precipitan.
A ello iba a contribuir el estallido de un último conflicto entre los hombres
del Frente Popular, conflicto protagonizado por el coronel Casado que,
aprovechando el malestar existente en la zona del centro, intentó una operación
política de unión de las fuerzas anticomunistas para, desde esa plataforma,
pedir la paz. De esta forma se estaba preparando una nueva guerra civil dentro
de la guerra civil que enfrentó a casadistas y comunistas –apoyados por Negrín-
y que facilitó el triunfo definitivo de Franco. En efecto, la confusión
sembrada por estos enfrentamientos se extendería a todo el territorio
controlado por el Frente Popular, en alguna de cuyas ciudades hubo algo
parecido a una caza de comunistas. De cualquier forma, el plan de Casado
carecía de sentido, dado que Franco exigía la rendición incondicional.
Desde el punto de vista militar, la caída de Madrid (28 de
marzo) y la rápida conquista del Levante mediterráneo fueron los últimos
episodios de la contienda.” (p. 139)
viernes, 18 de mayo de 2012
fascismo. y nazismo. cronología
Italia
1919
* Benito Mussolini
(1883-1945) funda los “Fascios Italianos de Combate”: movimiento de carácter
nacionalista, antiliberal
* Organizó grupos
milicianos (“camisas negras”) como un cuerpo paramilitar encargado de reprimir
a obreros urbanos.
* El partido fascista participa
en las elecciones siendo derrotados por los socialistas.
1921
* El 7 de noviembre Mussolini
fundó el Partido Nacional Fascista cuyos fundamentos fueron el combate
al socialismo y al sistema liberal parlamentario.
* En las elecciones el Partido
Fascista obtiene 35 escaños parlamentarios.
* Mussolini se convirtió en Duce
(jefe).
* Los fascios comienzan una
reacción violenta en contra de obreros y sectores marxistas.
1922
El 28 de octubre los fascistas realizaron
la “Marcha sobre Roma” (28 de Octubre).
El rey Víctor Manuel III solicita a Mussolini la creación de un gobierno mediante su
nombramiento como primer ministro (presidente del Consejo
de Ministros).
1924
Se reafirmó el sistema capitalista, pero se suprimieron los
sindicatos y el derecho a huelga. Sólo se permitió la existencia de sindicatos
o corporaciones oficialistas.
Se instaura un sistema unipartidista: partido fascista.
Italia toma posesión de Etiopía (África) como colonia y
creación de África oriental Italiana.
1929
Firma de los Pactos de Letrán: creación del Vaticano como
estado independiente.
1936
Mussolini apoya a Francisco Franco en la Guerra Civil Española.
Mussolini y Hitler forman el Eje Roma-Berlín.
1939
Mussolini y Hilter firman los Pactos de Acero.
Mussolini dicta las primeras leyes antisemitas.
1940
Italia se involucra en la segunda guerra mundial mediante la invasión ala URSS.
Italia se involucra en la segunda guerra mundial mediante la invasión a
1941
I Italia declara la guerra a E.E.U.U.
1943
Debido a las derrotas del ejército fascista, Mussolini es
reemplazado del cargo de Duce y cae prisionero.
1945
Mussolini intenta huir a Suiza junto a su amante Clara
Petacci. Son capturados por partisanos y fusilados. Sus cuerpos fueron
exhibidos en la plaza pública de la ciudad de Milán
A
1919 Adolf Hitler se une al Partido
Obrero Alemán tras su salida del ejército
1920 El Partido
Obrero Alemán es bautizado como Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo,
de tendencia nacionalista y unipartidista.
1921 Hitler asume
como Führer (jefe) y se le concede poderes dictatoriales.
1923 El partido nazi
utilizó movimientos paramilitares para reprimir a la población alemana y Hitler
lideró un golpe de Estado sobre la
República de Weimar (Munich). Hitler y sus seguidores caen
prisioneros.
1924 Reconstrucción
del Partido Nazi y elaboración de “Mein Kampf”. Hitler elabora su teoría
ultracionalista y denuncia una conspiración comunista y judía.
1929 Alemania recibe
el impacto de la crisis de la
Bolsa de Comercio de New York. Crece el apoyo de los alemanes
a movimientos radicales y nacionalistas.
1930 El partido nazi
adquiere representación parlamentaria en el Reichstag.
1933 - Hitler es “designado” por Paul
Hindenburg como Primer Ministro o Canciller de Alemania. Se autoproclama
dictador y asume la presidencia de la nación.
- Hitler dicta la disolución del Reichstag y la prohibición
de los partidos políticos opositores.
- En Julio se ordena el primer boicot a los judíos alemanes.
- En octubre
Alemania abandona la Sociedad
de las Naciones.
1934 - En agosto se
realiza en plebiscito donde el 90% de los votantes ratificó a Hitler como Jefe
del Estado alemán.
1936 - En Junio Heinrich Himmler es
nombrado jefe de la policía del Reich (GESTAPO)
- El 25 de
octubre se firma el Tratado Roma-Berlín (Eje).
- El 25 de
noviembre se firma el Pacto de Antikomintern entre Alemania y Japón.
1937 Italia se une el
Pacto de Antikomintern.
1938 En febrero Hitler
asume el mando del ejército.
El 13 de marzo se firma el Anchslusss o
anexión de Austria al Reich tras el envío de tropas alemanas.
Conferencia de
Munich entre Hitler, Mussolini, Chamberlain y Deladier. La Conferencia acepta la
cesión de los Sudetes a Alemania.
El 15 y 16 de
marzo los alemanes invaden los Sudetes, anexionando Checoslovaquia.
“La noche de los
cristales rotos” (9 de noviembre)
1939 El 30 de marzo
Francia firma con Polonia un acuerdo donde apoya en caso de agresión.
El 22 de mayo se
firma el Pacto de Acero entre Alemania e Italia.
El 23 de agosto
Alemania (Von Ribbentrop) y URSS (Molotov) firman un acuerdo de no agresión por
un período de diez años. Se estipuló en forma secreta el reparto de Polonia.
El 1 de
septiembre de 1939 Alemania invade Polonia.
El 3 de
Septiembre Inglaterra y Francia declaran la guerra a Alemania.
Extraído de:
A
Al
jueves, 17 de mayo de 2012
fascismo. documentos
Galeazzo
Ciano, el arrogante favorito de Mussolini, describirá bien el ambiente de esos
años con su famosa frase
5 “Al pueblo hay que tenerlo formado todo el día y en
uniforme de la mañana a la noche. ¡Y quiere palos, palos y palos!”
(en Osvaldo Bayer “Severino
Di Giovanni: el idealista de la violencia”)
Los siguientes documentos fueron extraídos de:
http://documentossigloxx.blogspot.com/2007/06/blog-post.html
DOCUEMNTO
1: Violencia y fascismo
Se habla mucho de la actividad violenta de los fascistas. Nos reservamos el derecho de controlarla… entre tanto y mientras lo consideremos necesario, seguiremos golpeando con menor o mayor intensidad los cráneos de nueStros enemigos, es decir hasta que la verdad haya penetrado en ellos… el programa de la política exterior del fascismo comprende una sola palabra: expansionismo.
Benito Mussolini, fragmento de un discurso pronunciado en 1921.
DOCUEMNTO 2: Fascismo y Estado
Ni agrupaciones ni individuos fuera del Estado. El fascismo es opuesto al socialismo, que reduce la historia a la lucha de clases y que ignora la unidad del Estado… Por las mismas razones, el fascismo es enemigo del sindicalismo… El fascismo quiere un Estado fuerte y es el Estado el único que puede resolver las dramáticas contradicciones del capitalismo.
Benito Mussolini, fragmento de un discurso pronunciado en 1922.
DOCUEMNTO 3: Leyes de Nuremberg del 15 de septiembre de 1935
Se prohíben los matrimonios entre judíos y súbditos de sangre alemana o asimilada. 2. Se prohíben las relaciones extramatrimoniales entre judíos y súbditos de sangre alemana o asimilada. Se prohíbe que los judíos contraten a empleadas de hogar de sangre alemana o asimilada, mayores de cuarenta y cinco años.
Se prohíbe a los judíos enarbolar o engalanar con los colores alemanes nacionales. En cambio pueden hacerlo con los colores judíos; el ejercicio de este derecho está garantizado por el Estado. Las infracciones al número 1 se sancionaran con pena de reclusión. Las infracciones al número 2, con pena de prisión o reclusión.»
(E.R. Tannenbaum: La experiencia fascista. Sociedad y cultura fascistas.
Madrid, 1975.) En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p. 87
DOCUMENTO 4: Hitler y Mussolini
Se nos ha obligado a ser espectadores y no es que el pueblo alemán lo haya aceptado, sino que al estar sin armas no podía participar en la acción…Hemos aprendido en estos años a despreciar a los demócratas del mundo. En esta época hemos encontrado solo a un estado entre las potencias europeas, y a la cabeza de este Estado a un solo hombre que haya sido comprensivo con el desastre de nuestro pueblo: es mi gran amigo Benito Mussolini.
Discurso de Hitler, 1936.
Se habla mucho de la actividad violenta de los fascistas. Nos reservamos el derecho de controlarla… entre tanto y mientras lo consideremos necesario, seguiremos golpeando con menor o mayor intensidad los cráneos de nueStros enemigos, es decir hasta que la verdad haya penetrado en ellos… el programa de la política exterior del fascismo comprende una sola palabra: expansionismo.
Benito Mussolini, fragmento de un discurso pronunciado en 1921.
DOCUEMNTO 2: Fascismo y Estado
Ni agrupaciones ni individuos fuera del Estado. El fascismo es opuesto al socialismo, que reduce la historia a la lucha de clases y que ignora la unidad del Estado… Por las mismas razones, el fascismo es enemigo del sindicalismo… El fascismo quiere un Estado fuerte y es el Estado el único que puede resolver las dramáticas contradicciones del capitalismo.
Benito Mussolini, fragmento de un discurso pronunciado en 1922.
DOCUEMNTO 3: Leyes de Nuremberg del 15 de septiembre de 1935
Se prohíben los matrimonios entre judíos y súbditos de sangre alemana o asimilada. 2. Se prohíben las relaciones extramatrimoniales entre judíos y súbditos de sangre alemana o asimilada. Se prohíbe que los judíos contraten a empleadas de hogar de sangre alemana o asimilada, mayores de cuarenta y cinco años.
Se prohíbe a los judíos enarbolar o engalanar con los colores alemanes nacionales. En cambio pueden hacerlo con los colores judíos; el ejercicio de este derecho está garantizado por el Estado. Las infracciones al número 1 se sancionaran con pena de reclusión. Las infracciones al número 2, con pena de prisión o reclusión.»
(E.R. Tannenbaum: La experiencia fascista. Sociedad y cultura fascistas.
Madrid, 1975.) En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p. 87
DOCUMENTO 4: Hitler y Mussolini
Se nos ha obligado a ser espectadores y no es que el pueblo alemán lo haya aceptado, sino que al estar sin armas no podía participar en la acción…Hemos aprendido en estos años a despreciar a los demócratas del mundo. En esta época hemos encontrado solo a un estado entre las potencias europeas, y a la cabeza de este Estado a un solo hombre que haya sido comprensivo con el desastre de nuestro pueblo: es mi gran amigo Benito Mussolini.
Discurso de Hitler, 1936.
ITALIA DE MUSSOLINI
1. Doctrina del fascismo italiano
«El fascismo, como toda concepción política sólida, es acción y pensamiento (...). Es, pues, una concepción espiritualista, nacida, también ella, de la reacción operada en este siglo, contra el menguado y materialista positivismo del siglo xix; concepción antipositivista, pero positiva, no escéptica ni agnóstica, ni pesimista, ni tampoco pasivamente optimista como son, por regla general, las doctrinas (todas ellas negativas) que colocan el centro de la vida fuera del hombre, el cual con su libre voluntad puede y debe crearse su mundo. El fascismo quiere al hombre activo y entregado con todas sus energías a la acción; le quiere varonilmente consciente de las dificultades con que ha de tropezar, y dispuesto a enfrentarse con ellas; concibe la vida como una lucha, persuadido de que al hombre incumbe conquistar una vida que sea verdaderamente digna de él, creando ante todo en su persona el instrumento (físico, moral, intelectual) necesario para construirla. Y esto rige no sólo para el individuo, sino también para la nación y para la humanidad. De aquí el gran valor de la cultura en todas sus formas (arte, religión, ciencia) y la importancia grandísima de la educación. De aquí también el valor esencial del trabajo, con el cual el hombre vence a la naturaleza y plasma el mundo humano.»
(Benito Mussolini: Doctrina del fascismo, 1932.)
En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p. 85
2. El Estado fascista
«Poco a poco los defectos desaparecen y el fascismo se presenta llamado a dirigir los destinos del pueblo italiano. Es la fuerza nueva, que señala el advenimiento de los tiempos nuevos. Llevamos esta soberbia confianza en nuestro espíritu, sentimos que regula el ritmo de nuestro coraz6n y no ignoramos que con el fascismo trabaja la juventud más sana, más bella, más ardiente de Italia (...)
Muy pronto los conceptos de fascismo de Italia se confundirán en un mismo pensamiento. Porque nuestra fórmula, creación de un régimen político nuevo, es la que sigue: "Todo en el Estado, todo por el Estado, nada fuera del Estado”. Además, aportando a la vida todo lo que sería un grave error confinar en la política, crearemos ( ) la generación nueva. Cada uno cumplirá un deber determinado. A veces me sonríe la idea de ( ) la creación de clases: una clase de guerreros presta a morir, una clase de jueces competentes y rectos, una clase de gobernadores enérgicos y autoritarios, una clase de explotadores inteligentes y atrevidos, una clase de soberbios capitanes de industria. Únicamente por esta selección metódica y sistemática se crean las grandes categorías, las cuales a su vez crean los grandes imperios.»
(Benito Mussolini: El fascismo expuesto por Mussolini. Madrid, 1934.)
En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p. 85
3. La educación de la juventud italiana
«El centro de actividades dela GIL
(Giuventó Italiana del Littorio) estaba en la asamblea obligatoria de todos los
sábados por la tarde, desde las tres y media a las seis, durante el año
escolar, el llamado "sabato fascista". Todos los que asistían tenían
que vestir su uniforme: las chicas llevaban blusas blancas y faldas plisadas
negras, mientras que el uniforme de los chicos recordaba al de los Boy Scouts,
con la diferencia de que sus camisas y calcetines eran negros, y llevaban fez
en la cabeza.
La sesión comenzaba pasando lista y desfilando. Luego todos los jóvenes realizaban ejercicios gimnásticos y otros ejercicios de grupo. Además, a los chicos se les daba instrucción militar. En las ciudades más grandes estas actividades se desarrollaban en terrenos próximos a los colegios, a los que asistían los chicos durante la semana, y los instructores regulares dela GIL enseñaban también
educación física en el mismo colegio. La instalación de escuelas vecinales
(...) tendía a mantener separadas a las clases media y baja; sólo en las
comunidades más pequeñas se mezclaban con más libertad los chicos
pertenecientes a las diferentes clases sociales.»
En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p. 86
4. La guerra y la paz en la ideología fascista de Mussolini – 1932
"Ante todo, el fascismo, en lo que concierne en general al futuro y al desarrollo de la humanidad, y dejando aparte toda consideración de política actual, no cree en la posibilidad ni en la utilidad de la paz perpetua. Por esa razón rechaza el pacifismo, el cual en el fondo esconde una renuncia a la lucha y una cobardía ante el sacrificio. Únicamente la guerra lleva a su punto máximo de tensión todas las energías humanas e imprime un sello de nobleza a los pueblos que poseen la valentía de enfrentarse a ella. Las restantes experiencias son sólo sucedáneos que no colocan nunca al hombre frente a él mismo, ante la alternativa de la vida o la muerte. Es por ello que una doctrina que parta del postulado previo de la paz es ajena al fascismo. Así como son aje nos al fascismo, aunque se hayan aceptado por lo que puedan tener de útiles en ciertas situaciones políticas, todas las construcciones internacionales y societarias, las cuales, como bien ha demostrado la historia, pueden disgregarse en el viento en cuanto que ciertos elementos sentimentales, ideales o prácticos, agitan el corazón de los pueblos."
Mussolini, 1932
5. El Duce Mussolini declara la guerra a Etiopía – 1935
"¡Camisas negras de la revolución! ¡Hombres y mujeres de toda Italia! ¡Italianos, habitantes de todas las regiones del mundo, más allá de las montañas y los océanos! ¡Escuchad!
Una hora solemne en la historia de la patria está a punto de sonar. Veinte millones de italianos están en estos momentos reunidos en las plazas de Italia. Es la más grande manifestación de toda la historia del género humano. Veinte millones de italianos, pero un único corazón, una única voluntad, una sola decisión. Esta manifestación demuestra que la identidad de Italia y el fascismo es perfecta, absoluta e inalterable. Sólo cerebros reblandecidos en ilusiones pueriles o aturdidos por la profunda de las ignorancias pueden pensar lo contrario, porque ignoran lo que esla Italia fascista de 1935.
Enla Sociedad
de Naciones, en vez de reconocer el justo derecho de Italia, se atreven a
hablar de sanciones. (...) Hasta que no se demuestre lo contrario, me niego a
creer que el pueblo de Gran Bretaña, el verdadero, quiera verter su sangre y
empujar a Europa por la vía de la catástrofe, por defender a un país africano,
universalmente reconocido como bárbaro e indigno de figurar entre los pueblos
civilizados.
Sin embargo, no podemos fingir ignorar las eventualidades del mañana. A las sanciones económicas, nosotros responderemos con nuestra disciplina, con nuestra sobriedad, con nuestro espíritu de sacrificio."
Discurso de Mussolini difundido por radio el 2 de octubre de 1935
6. Manifiesto antibolchevique
Todo bolchevique es enemigo de Italia
Es bolchevique:
Cualquiera que aspire al advenimiento de la dictadura soviético-comunista, que es la disgregadora de las nacionalidades y de las razas y la realizadora del odio de casta acumulado en el transcurso de los siglos; la forja de la mayor injusticia humana tragigrotesca; la anulación de todo ideal social; la resurrección de la, servidumbre de las inteligencias y la restauración de métodos punitivos bárbaros que prohíben la libertad, la vida y el pensamiento.
Es Bolchevique:
Cualquiera que disminuya la victoria y la grandeza de Italia mediante desconfianza irónica, la burla, el pesimismo; con las palabras, los actos, los escritos.
Cualquiera que se emplee por todos los medios para retrasar el inevitable renacimiento italiano en la industria, el comercio, las artes.
Cualquiera que sabotee las energías de resistencia de los ciudadanos.
Cualquiera que les haga padecer hambre por afán de lucro y porque goza de impunidad.
Cualquiera que, sin tener aptitudes para ello, asume la responsabilidad de ocupar altos cargos en el funcionamiento de la máquina estatal.
Cualquiera que se alegre de toda trasgresión de los derechos y de las aspiraciones de la nación.
Cualquiera que, siendo miembro de todo poder establecido, no se inspire en la libertad y no la respete en los demás.
Cualquiera que, guiado por sus intereses personales, atente, deformándolo, contra el pensamiento de los apóstoles de cada sociedad.
Cualquiera que desconozca sistemáticamente los poderes intelectuales de quienes colaboran en el rejuvenecimiento de la cultura y de las tradiciones menoscabadas.
Cualquiera que no exalte, anime y sostenga por todos los medios los descubrimientos estéticos y científicos.
Cualquiera que se alegre de su fosilización y de la de los demás en prejuicios e ideas inadaptadas a nuestra época, que arde en fiebre de alcanzar el porvenir.
Cualquiera que niegue a las masas evolucionadas la sanción de las aspiraciones polítíco-socioeconómicas adecuadas para proporcionar esa independencia de juicio y de movimiento que permitiría desarrollar su deseo de un porvenir mas digno.
Es bolchevique:
Cualquiera que renuncie a los derechos y aspiraciones de las mayorías.
Cualquiera que forme parte de pandillas y "camorras", funestas para el desarrollo de la nación.
Cualquiera que se obstine, contra los votos de desconfianza de la nación en querer manipular los poderes del Estado.
Es bolchevique:
Cualquiera que no vea en el trabajo interrumpido y en la superproducción industrial, la sola y única fuerza viva redentora de Italia.
Llevaremos a cavo una lucha sin tregua contra todos los Bolcheviques.
Fuente: París, Orígenes del Fascismo “I Nemici d’Italia. Settimanale antibolscevico” (Milán), Núm. 1, 10 de Agosto de 1919, p.1”
7. El fascismo, definido por Mussolini
La crisis económica de la posguerra, la frustración nacionalista, el temor de las clases dirigentes y la debilidad de los partidos tradicionales ante el empuje socialista, facilitaron el acceso al poder de Benito Mussolini y la implantación del fascismo en Italia (1922-1945). Al margen de los gestos y de la retórica, el fascismo fue un sistema político basado en la divinización del jefe, el partido único con eliminación de toda oposición política, un nacionalismo a ultranza y un corporativismo que, so pretexto de conciliar las clases sociales, sirvió los intereses del gran capitalismo.
“El fascismo, como toda concepción política sólida, es acción y es pensamiento; acción que tiene inmanente una doctrina, y doctrina que mientras emana de un determinado sistema de fuerzas históricas, queda incorporada en el mismo, y en él opera de dentro para fuera. Su forma es, pues, adaptable a las contingencias de lugar y de tiempo, pero tiene a la vez un ideario que le eleva a la categoría de fórmula de verdad en la historia superior del pensamiento. No hay en el mundo fuerza alguna que obre espiritualmente como voluntad humana dominadora de voluntades, sin un concepto no sólo de la realidad transeúnte y particular sobre la cual es necesario obrar, sino también de la realidad permanente y universal en la que la primera tiene su ser y su vida. Para conocer a la humanidad hay que conocer al hombre, y para conocer al hombre es necesario conocer la realidad y sus leyes. No existe concepto alguno del Estado, que a la vez no sea fundamentalmente concepto de la vida: será filosofía o intuición, será un sistema de ideas que se desarrolla en una construcción lógica o se concentra en una visión o en una fe; pero siempre es, al menos virtualmente, una concepción orgánica del mundo.
Según esto, el fascismo, en muchas de sus actitudes prácticas, como organización de partido, como sistema de educación, como disciplina, no se comprendería si no se mirase a la luz de su modo general de concebir la vida, a saber, de un modo espiritual. El mundo, en el sentir del fascismo, no es este mundo material que aparece en la superficie y en el que el hombre es un individuo separado de todos los demás y con ser propio, y es gobernado por una ley natural que instintivamente le lleva a vivir una vida de placer egoísta y momentánea. El hombre del fascismo es un individuo que encarna en sí la nación y la patria, sometido a una ley moral que ata a individuos y a generaciones, vinculándolos a una tradición y a una misión que suprime el instinto de la vida encerrada en el breve circuito del placer, para instaurar otra vida, en la esfera del deber, una vida superior, sin límites de tiempo y de espacio, una vida en la que el individuo, por medio de la propia abnegación, del sacrificio de sus intereses particulares, de la muerte misma, realiza aquella existencia totalmente espiritual en la que estriba su valía de hombre.
Es, pues, una concepción espiritualista, nacida, también ella, de la reacción operada en este siglo, contra el menguado y materialista positivismo del siglo XIX; concepción antipositivista, pero positiva; No escéptica, ni agnóstica, ni pesimista, ni tampoco pasivamente optimista, como son, por regla general, las doctrinas (todas ellas negativas) que colocan el centro de la vida fuera del hombre, el cual con su libre voluntad puede y debe crearse su mundo. El fascismo quiere al hombre activo y entregado con todas sus energías a la acción: le quiere varonilmente consciente de las dificultades con que ha de tropezar, y dispuesto a enfrentarse con ellas; concibe la vida como una lucha, persuadido de que al hombre incumbe conquistar una vida que sea verdaderamente digna de él, creando ante todo en su persona el instrumento (físico, moral, intelectual) necesario para construirla. Y esto rige no sólo para cada individuo, sino también para la nación y para la humanidad. De aquí el gran valor de la cultura en todas sus formas (arte, religión, ciencia) y la importancia grandísima de la educación. De aquí también el valor esencial del trabajo, con el cual el hombre vence a la naturaleza y plasma el mundo humano (económico, político, moral e intelectual).
BENITO MUSSOLINI. Doctrina del fascismo (1932). En: WILLIAM EBENSTEIN: Los grandes pensadores políticos. De Platón hasta hoy. Trad. de Enrique Tierno Galván (Madrid 1965), Págs. 748-749.
8. Rechazo del socialismo marxista
Os digo que nos opondremos con todas nuestras fuerzas a las tentativas de socialización, de estatificación, de colectivización. Basta ya de socialismo de Estado. Tampoco hemos de renunciar a la lucha, que quisiera llamar doctrinal, contra vuestras doctrinas, que ni son verdaderas ni, sobre todo, son fatales.
Negamos que existan dos clases, porque existen muchas más; negamos que se pueda explicar toda la historia humana por el determinismo económico.
Negamos vuestro internacionalismo, porque el internacionalismo es una mercancía de lujo sólo asequible a los ricos, mientras el pueblo está desesperadamente unido a la tierra natal.
Pero no es esto sólo. Nosotros afirmamos, basándonos en recientes e irrecusables libros socialistas, que precisamente ahora comienza la verdadera historia del capitalismo, pues este no es tan sólo, como decís, un sistema de opresión, sino también una selección de valores, una coordinación de jerarquías y un sentido más amplio de la responsabilidad personal. Hasta tal punto es esto cierto que Lenin, después de haber instituido los consejos de fábricas, los abolió y ha colocado en ellas a dictadores, después de haber nacionalizado el comercio, lo hizo volver al régimen de libertad, y -vosotros que habéis estado en Rusia lo sabéis- después de haber suprimido, incluso físicamente a los burgueses, hoy los llama de todas partes, porque sin el capitalismo, sin sus sistemas técnicos de producción, Rusia no se levantaría jamás.
Mussolini B., el Primer discurso ala Cámara , el día 2 de Junio e
1921. Recogido en el Espíritu de la Revolución Fascista ,
Ed. Vizcaína, Bilbao, 1940, p. 56.
9. Anti-liberalismo fascista
Hemos sepultado el viejo Estado democrático, liberal, agnóstico y paralítico, el viejo Estado que en homenaje a los inmortales principios deja que la lucha de clases se convierta en una catástrofe social. A este viejo Estado que enterramos con funerales de tercera, lo hemos sustituido por el Estado corporativo y fascista, el Estado de la sociedad nacional, el Estado que une y disciplina, que armoniza y guía los intereses de todas las clases, igualmente tuteladas. Y mientras antes, en la época del régimen demoliberal, la masa laboriosa miraba con desconfianza al Estado, y estaba fuera de él, en contra de él, considerándolo cada día y cada hora como un enemigo, hoy no existe un sólo trabajador italiano que no busque su sitio en las Corporaciones, en las Federaciones, que no quiera ser una molécula viva de ese grande, inmenso organismo que es el Estado nacional corporativo fascista.
Mussolini B., Al pueblo de Roma en el XXVIII octubre 1926. En Espíritu dela Revolución.. ., p 144.
HITLER: EL ESTADO RACISTA
1. El Estado racista según Hitler
2. Invocaciones de los niños en las comidas
3. Leyes de Nuremberg del 1 5 de septiembre de 1 93 5
4. El Racismo Hitleriano
1. Doctrina del fascismo italiano
«El fascismo, como toda concepción política sólida, es acción y pensamiento (...). Es, pues, una concepción espiritualista, nacida, también ella, de la reacción operada en este siglo, contra el menguado y materialista positivismo del siglo xix; concepción antipositivista, pero positiva, no escéptica ni agnóstica, ni pesimista, ni tampoco pasivamente optimista como son, por regla general, las doctrinas (todas ellas negativas) que colocan el centro de la vida fuera del hombre, el cual con su libre voluntad puede y debe crearse su mundo. El fascismo quiere al hombre activo y entregado con todas sus energías a la acción; le quiere varonilmente consciente de las dificultades con que ha de tropezar, y dispuesto a enfrentarse con ellas; concibe la vida como una lucha, persuadido de que al hombre incumbe conquistar una vida que sea verdaderamente digna de él, creando ante todo en su persona el instrumento (físico, moral, intelectual) necesario para construirla. Y esto rige no sólo para el individuo, sino también para la nación y para la humanidad. De aquí el gran valor de la cultura en todas sus formas (arte, religión, ciencia) y la importancia grandísima de la educación. De aquí también el valor esencial del trabajo, con el cual el hombre vence a la naturaleza y plasma el mundo humano.»
(Benito Mussolini: Doctrina del fascismo, 1932.)
En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p. 85
2. El Estado fascista
«Poco a poco los defectos desaparecen y el fascismo se presenta llamado a dirigir los destinos del pueblo italiano. Es la fuerza nueva, que señala el advenimiento de los tiempos nuevos. Llevamos esta soberbia confianza en nuestro espíritu, sentimos que regula el ritmo de nuestro coraz6n y no ignoramos que con el fascismo trabaja la juventud más sana, más bella, más ardiente de Italia (...)
Muy pronto los conceptos de fascismo de Italia se confundirán en un mismo pensamiento. Porque nuestra fórmula, creación de un régimen político nuevo, es la que sigue: "Todo en el Estado, todo por el Estado, nada fuera del Estado”. Además, aportando a la vida todo lo que sería un grave error confinar en la política, crearemos ( ) la generación nueva. Cada uno cumplirá un deber determinado. A veces me sonríe la idea de ( ) la creación de clases: una clase de guerreros presta a morir, una clase de jueces competentes y rectos, una clase de gobernadores enérgicos y autoritarios, una clase de explotadores inteligentes y atrevidos, una clase de soberbios capitanes de industria. Únicamente por esta selección metódica y sistemática se crean las grandes categorías, las cuales a su vez crean los grandes imperios.»
(Benito Mussolini: El fascismo expuesto por Mussolini. Madrid, 1934.)
En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p. 85
3. La educación de la juventud italiana
«El centro de actividades de
La sesión comenzaba pasando lista y desfilando. Luego todos los jóvenes realizaban ejercicios gimnásticos y otros ejercicios de grupo. Además, a los chicos se les daba instrucción militar. En las ciudades más grandes estas actividades se desarrollaban en terrenos próximos a los colegios, a los que asistían los chicos durante la semana, y los instructores regulares de
En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p. 86
4. La guerra y la paz en la ideología fascista de Mussolini – 1932
"Ante todo, el fascismo, en lo que concierne en general al futuro y al desarrollo de la humanidad, y dejando aparte toda consideración de política actual, no cree en la posibilidad ni en la utilidad de la paz perpetua. Por esa razón rechaza el pacifismo, el cual en el fondo esconde una renuncia a la lucha y una cobardía ante el sacrificio. Únicamente la guerra lleva a su punto máximo de tensión todas las energías humanas e imprime un sello de nobleza a los pueblos que poseen la valentía de enfrentarse a ella. Las restantes experiencias son sólo sucedáneos que no colocan nunca al hombre frente a él mismo, ante la alternativa de la vida o la muerte. Es por ello que una doctrina que parta del postulado previo de la paz es ajena al fascismo. Así como son aje nos al fascismo, aunque se hayan aceptado por lo que puedan tener de útiles en ciertas situaciones políticas, todas las construcciones internacionales y societarias, las cuales, como bien ha demostrado la historia, pueden disgregarse en el viento en cuanto que ciertos elementos sentimentales, ideales o prácticos, agitan el corazón de los pueblos."
Mussolini, 1932
5. El Duce Mussolini declara la guerra a Etiopía – 1935
"¡Camisas negras de la revolución! ¡Hombres y mujeres de toda Italia! ¡Italianos, habitantes de todas las regiones del mundo, más allá de las montañas y los océanos! ¡Escuchad!
Una hora solemne en la historia de la patria está a punto de sonar. Veinte millones de italianos están en estos momentos reunidos en las plazas de Italia. Es la más grande manifestación de toda la historia del género humano. Veinte millones de italianos, pero un único corazón, una única voluntad, una sola decisión. Esta manifestación demuestra que la identidad de Italia y el fascismo es perfecta, absoluta e inalterable. Sólo cerebros reblandecidos en ilusiones pueriles o aturdidos por la profunda de las ignorancias pueden pensar lo contrario, porque ignoran lo que es
En
Sin embargo, no podemos fingir ignorar las eventualidades del mañana. A las sanciones económicas, nosotros responderemos con nuestra disciplina, con nuestra sobriedad, con nuestro espíritu de sacrificio."
Discurso de Mussolini difundido por radio el 2 de octubre de 1935
6. Manifiesto antibolchevique
Todo bolchevique es enemigo de Italia
Es bolchevique:
Cualquiera que aspire al advenimiento de la dictadura soviético-comunista, que es la disgregadora de las nacionalidades y de las razas y la realizadora del odio de casta acumulado en el transcurso de los siglos; la forja de la mayor injusticia humana tragigrotesca; la anulación de todo ideal social; la resurrección de la, servidumbre de las inteligencias y la restauración de métodos punitivos bárbaros que prohíben la libertad, la vida y el pensamiento.
Es Bolchevique:
Cualquiera que disminuya la victoria y la grandeza de Italia mediante desconfianza irónica, la burla, el pesimismo; con las palabras, los actos, los escritos.
Cualquiera que se emplee por todos los medios para retrasar el inevitable renacimiento italiano en la industria, el comercio, las artes.
Cualquiera que sabotee las energías de resistencia de los ciudadanos.
Cualquiera que les haga padecer hambre por afán de lucro y porque goza de impunidad.
Cualquiera que, sin tener aptitudes para ello, asume la responsabilidad de ocupar altos cargos en el funcionamiento de la máquina estatal.
Cualquiera que se alegre de toda trasgresión de los derechos y de las aspiraciones de la nación.
Cualquiera que, siendo miembro de todo poder establecido, no se inspire en la libertad y no la respete en los demás.
Cualquiera que, guiado por sus intereses personales, atente, deformándolo, contra el pensamiento de los apóstoles de cada sociedad.
Cualquiera que desconozca sistemáticamente los poderes intelectuales de quienes colaboran en el rejuvenecimiento de la cultura y de las tradiciones menoscabadas.
Cualquiera que no exalte, anime y sostenga por todos los medios los descubrimientos estéticos y científicos.
Cualquiera que se alegre de su fosilización y de la de los demás en prejuicios e ideas inadaptadas a nuestra época, que arde en fiebre de alcanzar el porvenir.
Cualquiera que niegue a las masas evolucionadas la sanción de las aspiraciones polítíco-socioeconómicas adecuadas para proporcionar esa independencia de juicio y de movimiento que permitiría desarrollar su deseo de un porvenir mas digno.
Es bolchevique:
Cualquiera que renuncie a los derechos y aspiraciones de las mayorías.
Cualquiera que forme parte de pandillas y "camorras", funestas para el desarrollo de la nación.
Cualquiera que se obstine, contra los votos de desconfianza de la nación en querer manipular los poderes del Estado.
Es bolchevique:
Cualquiera que no vea en el trabajo interrumpido y en la superproducción industrial, la sola y única fuerza viva redentora de Italia.
Llevaremos a cavo una lucha sin tregua contra todos los Bolcheviques.
Fuente: París, Orígenes del Fascismo “I Nemici d’Italia. Settimanale antibolscevico” (Milán), Núm. 1, 10 de Agosto de 1919, p.1”
7. El fascismo, definido por Mussolini
La crisis económica de la posguerra, la frustración nacionalista, el temor de las clases dirigentes y la debilidad de los partidos tradicionales ante el empuje socialista, facilitaron el acceso al poder de Benito Mussolini y la implantación del fascismo en Italia (1922-1945). Al margen de los gestos y de la retórica, el fascismo fue un sistema político basado en la divinización del jefe, el partido único con eliminación de toda oposición política, un nacionalismo a ultranza y un corporativismo que, so pretexto de conciliar las clases sociales, sirvió los intereses del gran capitalismo.
“El fascismo, como toda concepción política sólida, es acción y es pensamiento; acción que tiene inmanente una doctrina, y doctrina que mientras emana de un determinado sistema de fuerzas históricas, queda incorporada en el mismo, y en él opera de dentro para fuera. Su forma es, pues, adaptable a las contingencias de lugar y de tiempo, pero tiene a la vez un ideario que le eleva a la categoría de fórmula de verdad en la historia superior del pensamiento. No hay en el mundo fuerza alguna que obre espiritualmente como voluntad humana dominadora de voluntades, sin un concepto no sólo de la realidad transeúnte y particular sobre la cual es necesario obrar, sino también de la realidad permanente y universal en la que la primera tiene su ser y su vida. Para conocer a la humanidad hay que conocer al hombre, y para conocer al hombre es necesario conocer la realidad y sus leyes. No existe concepto alguno del Estado, que a la vez no sea fundamentalmente concepto de la vida: será filosofía o intuición, será un sistema de ideas que se desarrolla en una construcción lógica o se concentra en una visión o en una fe; pero siempre es, al menos virtualmente, una concepción orgánica del mundo.
Según esto, el fascismo, en muchas de sus actitudes prácticas, como organización de partido, como sistema de educación, como disciplina, no se comprendería si no se mirase a la luz de su modo general de concebir la vida, a saber, de un modo espiritual. El mundo, en el sentir del fascismo, no es este mundo material que aparece en la superficie y en el que el hombre es un individuo separado de todos los demás y con ser propio, y es gobernado por una ley natural que instintivamente le lleva a vivir una vida de placer egoísta y momentánea. El hombre del fascismo es un individuo que encarna en sí la nación y la patria, sometido a una ley moral que ata a individuos y a generaciones, vinculándolos a una tradición y a una misión que suprime el instinto de la vida encerrada en el breve circuito del placer, para instaurar otra vida, en la esfera del deber, una vida superior, sin límites de tiempo y de espacio, una vida en la que el individuo, por medio de la propia abnegación, del sacrificio de sus intereses particulares, de la muerte misma, realiza aquella existencia totalmente espiritual en la que estriba su valía de hombre.
Es, pues, una concepción espiritualista, nacida, también ella, de la reacción operada en este siglo, contra el menguado y materialista positivismo del siglo XIX; concepción antipositivista, pero positiva; No escéptica, ni agnóstica, ni pesimista, ni tampoco pasivamente optimista, como son, por regla general, las doctrinas (todas ellas negativas) que colocan el centro de la vida fuera del hombre, el cual con su libre voluntad puede y debe crearse su mundo. El fascismo quiere al hombre activo y entregado con todas sus energías a la acción: le quiere varonilmente consciente de las dificultades con que ha de tropezar, y dispuesto a enfrentarse con ellas; concibe la vida como una lucha, persuadido de que al hombre incumbe conquistar una vida que sea verdaderamente digna de él, creando ante todo en su persona el instrumento (físico, moral, intelectual) necesario para construirla. Y esto rige no sólo para cada individuo, sino también para la nación y para la humanidad. De aquí el gran valor de la cultura en todas sus formas (arte, religión, ciencia) y la importancia grandísima de la educación. De aquí también el valor esencial del trabajo, con el cual el hombre vence a la naturaleza y plasma el mundo humano (económico, político, moral e intelectual).
BENITO MUSSOLINI. Doctrina del fascismo (1932). En: WILLIAM EBENSTEIN: Los grandes pensadores políticos. De Platón hasta hoy. Trad. de Enrique Tierno Galván (Madrid 1965), Págs. 748-749.
8. Rechazo del socialismo marxista
Os digo que nos opondremos con todas nuestras fuerzas a las tentativas de socialización, de estatificación, de colectivización. Basta ya de socialismo de Estado. Tampoco hemos de renunciar a la lucha, que quisiera llamar doctrinal, contra vuestras doctrinas, que ni son verdaderas ni, sobre todo, son fatales.
Negamos que existan dos clases, porque existen muchas más; negamos que se pueda explicar toda la historia humana por el determinismo económico.
Negamos vuestro internacionalismo, porque el internacionalismo es una mercancía de lujo sólo asequible a los ricos, mientras el pueblo está desesperadamente unido a la tierra natal.
Pero no es esto sólo. Nosotros afirmamos, basándonos en recientes e irrecusables libros socialistas, que precisamente ahora comienza la verdadera historia del capitalismo, pues este no es tan sólo, como decís, un sistema de opresión, sino también una selección de valores, una coordinación de jerarquías y un sentido más amplio de la responsabilidad personal. Hasta tal punto es esto cierto que Lenin, después de haber instituido los consejos de fábricas, los abolió y ha colocado en ellas a dictadores, después de haber nacionalizado el comercio, lo hizo volver al régimen de libertad, y -vosotros que habéis estado en Rusia lo sabéis- después de haber suprimido, incluso físicamente a los burgueses, hoy los llama de todas partes, porque sin el capitalismo, sin sus sistemas técnicos de producción, Rusia no se levantaría jamás.
Mussolini B., el Primer discurso a
9. Anti-liberalismo fascista
Hemos sepultado el viejo Estado democrático, liberal, agnóstico y paralítico, el viejo Estado que en homenaje a los inmortales principios deja que la lucha de clases se convierta en una catástrofe social. A este viejo Estado que enterramos con funerales de tercera, lo hemos sustituido por el Estado corporativo y fascista, el Estado de la sociedad nacional, el Estado que une y disciplina, que armoniza y guía los intereses de todas las clases, igualmente tuteladas. Y mientras antes, en la época del régimen demoliberal, la masa laboriosa miraba con desconfianza al Estado, y estaba fuera de él, en contra de él, considerándolo cada día y cada hora como un enemigo, hoy no existe un sólo trabajador italiano que no busque su sitio en las Corporaciones, en las Federaciones, que no quiera ser una molécula viva de ese grande, inmenso organismo que es el Estado nacional corporativo fascista.
Mussolini B., Al pueblo de Roma en el XXVIII octubre 1926. En Espíritu de
HITLER: EL ESTADO RACISTA
1. El Estado racista según Hitler
2. Invocaciones de los niños en las comidas
3. Leyes de Nuremberg del 1 5 de septiembre de 1 93 5
4. El Racismo Hitleriano
1.
El Estado racista según Hitler
«El Estado no es un fin en sí mismo sino un medio. El Estado condiciona el desarrollo de una civilización humana superior, pero no es la causa directa. Aquélla reside esencialmente en la existencia de una raza apta para la civilización.
Nosotros los nacional-socialistas debemos establecer una distinción bien marcada entre el Estado, que es el continente, y la raza, que es el contenido. El continente no tiene razón de ser si no es capaz de conservar y de preservar su contenido. También el fin supremo del Estado racista debe ser el asegurar la conservación de los representantes de la raza primitiva, creadora de la civilización que hace la belleza y el valor de una humanidad superior.
El Estado racista habrá cumplido su papel supremo de formador y educador cuando haya grabado en el corazón de la juventud que le ha sido confiada, el espíritu y el sentimiento de la raza. Es preciso que ni un solo muchacho o muchacha pueda dejar la escuela sin estar plenamente instruido de la pureza de la sangre (...).
Juzgamos que hasta hoy la civilización humana, todas las realizaciones del arte, de la ciencia, y la técnica, son casi exclusivamente frutos del genio creador del Ario. Lo que permite recíprocamente concluir que es el único fundador de una humanidad superior y por consiguiente representa el prototipo de lo que entendemos por la palabra "hombre" (...).
La existencia de tipos humanos inferiores ha sido siempre una condición previa esencial para la formación de civilizaciones superiores(...). El (judío), en lo que concierne a la civilizaci6n, contamina el arte y la literatura, envilece los sentimientos naturales, oscurece todos los conceptos de belleza, de dignidad.»
Hitler: Mi lucha, 1924.)
En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p. 87
2. Invocaciones de los niños en las comidas
Antes de la comida:
«¡Fürher, mi Fürher, concedido a mí por el Señor!, ¡Protégeme y resguárdame mientras viva!
Tú has salvado a Alemania de la más profunda aflicción. Hoy te doy gracias por mi pan cotidiano.
Estate mucho tiempo junto a mí, no me desampares. ¡Fürher, mi Führer, mi fe y mi luz!. Heil, mein Fürher.»
Después de la comida:
«Gracias a ti por esta generosa comida. ¡Protector de la juventud y de los ancianos! Sé que tiene desvelos, pero no inquietudes. Estoy contigo día y noche, descansa tu cabeza en mi regazo. ¡Ten, mi Fürher, la seguridad de que eres grande!
¡Heil, mein Fürher!»
En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p.
3. Leyes de Nuremberg del 1 5 de septiembre de 193 5
Se prohíben los matrimonios entre judíos y súbditos de sangre alemana o asimilada.
Se prohíben las relaciones extramatrimoniales entre judíos y súbditos de sangre alemana o asimilada.
Se prohíbe que los judíos contraten a empleadas de hogar de sangre alemana o asimilada, mayores de cuarenta y cinco años.
Se prohíbe a los judíos enarbolar o engalanar con los colores alemanes nacionales. En cambio pueden hacerlo con los colores judíos; el ejercicio de este derecho está garantizado por el Estado.
(E.R. Tannenbaum: La experiencia fascista. Sociedad y cultura fascistas.
Madrid, 1975.) En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p. 87
4. El racismo Hitleriano
«La política exterior del Estado racista tiene que asegurar a la raza que abarca ese Estado los medios de subsistencia, estableciendo una relación natural, vital y sano, entre el aumento de su población y la extensión y la calidad del suelo que habita.
Sólo un territorio suficientemente amplio puede garantizar a un pueblo la libertad de su vida (...). Hacía siglos que Rusia se había mantenido gracias al núcleo germánico de sus esferas superiores, núcleo del cual se puede decir que hoy está exterminado completamente. En su lugar se ha puesto el judío; pero así como es imposible que el pueblo ruso sacuda por sí solo el yugo israelita, no es menos imposible que los judíos logren sostener, a la larga, bajo su poder, el gigantesco organismo ruso. El judío mismo no es elemento de organización, sino fermento de descomposición. El coloso del Este está maduro para el derrumbamiento. Y el fin de la dominación judaica en Rusia será al mismo tiempo el fin de Rusia como Estado. Estamos predestinados a ser testigos de una catástrofe que constituirá la prueba más formidable para la verdad de nuestra teoría racista.»
Hitler: Mi lucha, 1924.)
En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p. 90.
«El Estado no es un fin en sí mismo sino un medio. El Estado condiciona el desarrollo de una civilización humana superior, pero no es la causa directa. Aquélla reside esencialmente en la existencia de una raza apta para la civilización.
Nosotros los nacional-socialistas debemos establecer una distinción bien marcada entre el Estado, que es el continente, y la raza, que es el contenido. El continente no tiene razón de ser si no es capaz de conservar y de preservar su contenido. También el fin supremo del Estado racista debe ser el asegurar la conservación de los representantes de la raza primitiva, creadora de la civilización que hace la belleza y el valor de una humanidad superior.
El Estado racista habrá cumplido su papel supremo de formador y educador cuando haya grabado en el corazón de la juventud que le ha sido confiada, el espíritu y el sentimiento de la raza. Es preciso que ni un solo muchacho o muchacha pueda dejar la escuela sin estar plenamente instruido de la pureza de la sangre (...).
Juzgamos que hasta hoy la civilización humana, todas las realizaciones del arte, de la ciencia, y la técnica, son casi exclusivamente frutos del genio creador del Ario. Lo que permite recíprocamente concluir que es el único fundador de una humanidad superior y por consiguiente representa el prototipo de lo que entendemos por la palabra "hombre" (...).
La existencia de tipos humanos inferiores ha sido siempre una condición previa esencial para la formación de civilizaciones superiores(...). El (judío), en lo que concierne a la civilizaci6n, contamina el arte y la literatura, envilece los sentimientos naturales, oscurece todos los conceptos de belleza, de dignidad.»
Hitler: Mi lucha, 1924.)
En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p. 87
2. Invocaciones de los niños en las comidas
Antes de la comida:
«¡Fürher, mi Fürher, concedido a mí por el Señor!, ¡Protégeme y resguárdame mientras viva!
Tú has salvado a Alemania de la más profunda aflicción. Hoy te doy gracias por mi pan cotidiano.
Estate mucho tiempo junto a mí, no me desampares. ¡Fürher, mi Führer, mi fe y mi luz!. Heil, mein Fürher.»
Después de la comida:
«Gracias a ti por esta generosa comida. ¡Protector de la juventud y de los ancianos! Sé que tiene desvelos, pero no inquietudes. Estoy contigo día y noche, descansa tu cabeza en mi regazo. ¡Ten, mi Fürher, la seguridad de que eres grande!
¡Heil, mein Fürher!»
En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p.
3. Leyes de Nuremberg del 1 5 de septiembre de 193 5
Se prohíben los matrimonios entre judíos y súbditos de sangre alemana o asimilada.
Se prohíben las relaciones extramatrimoniales entre judíos y súbditos de sangre alemana o asimilada.
Se prohíbe que los judíos contraten a empleadas de hogar de sangre alemana o asimilada, mayores de cuarenta y cinco años.
Se prohíbe a los judíos enarbolar o engalanar con los colores alemanes nacionales. En cambio pueden hacerlo con los colores judíos; el ejercicio de este derecho está garantizado por el Estado.
(E.R. Tannenbaum: La experiencia fascista. Sociedad y cultura fascistas.
Madrid, 1975.) En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p. 87
4. El racismo Hitleriano
«La política exterior del Estado racista tiene que asegurar a la raza que abarca ese Estado los medios de subsistencia, estableciendo una relación natural, vital y sano, entre el aumento de su población y la extensión y la calidad del suelo que habita.
Sólo un territorio suficientemente amplio puede garantizar a un pueblo la libertad de su vida (...). Hacía siglos que Rusia se había mantenido gracias al núcleo germánico de sus esferas superiores, núcleo del cual se puede decir que hoy está exterminado completamente. En su lugar se ha puesto el judío; pero así como es imposible que el pueblo ruso sacuda por sí solo el yugo israelita, no es menos imposible que los judíos logren sostener, a la larga, bajo su poder, el gigantesco organismo ruso. El judío mismo no es elemento de organización, sino fermento de descomposición. El coloso del Este está maduro para el derrumbamiento. Y el fin de la dominación judaica en Rusia será al mismo tiempo el fin de Rusia como Estado. Estamos predestinados a ser testigos de una catástrofe que constituirá la prueba más formidable para la verdad de nuestra teoría racista.»
Hitler: Mi lucha, 1924.)
En: Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Edit. Anaya, Madrid 1996. p. 90.
Documento 98
El fascismo visto por Mussolini.
El fascismo niega que el número, por el sólo hecho de
ser número, pueda dirigir
las sociedades humanas; niega que este número pueda
gobernar gracias a una consulta
periódica. Afirma la desigualdad indeleble, fecunda,
bienhechora de los hombres, que
no es posible nivelar gracias a un hecho mecánico y
externo como el sufragio universal.
Se puede definir a los regímenes democráticos como
aquellos que dan al pueblo, de
tiempo en tiempo, la ilusión de la soberanía. La
soberanía efectiva reposa sobre otras
fuerzas, a veces irresponsables y secretas. La
democracia es un régimen sin rey, pero
que lo reemplaza por numerosos reyes, a veces más
exclusivos, más tiránicos, más
ruinosos que un rey tirano... El fascismo rechaza en
la democracia la absurda mezcla
convencional de la igualdad política, el hábito de
irresponsabilidad colectiva, el mito de
la felicidad y del progreso indefinido. Pero si la
democracia puede comprenderse de
manera diferente, si no significa agrupar al pueblo al
margen del Estado, el fascismo ha
podido ser definido por el que escribe estas líneas
como una democracia organizada,
centralizada y autoritaria.
(...) Ni agrupaciones (partidos políticos,
asociaciones, sindicatos), ni individuos
fuera del Estado (...). El fascismo quiere un Estado
fuerte, poderosamente organizado e
incluso apoyado sobre una amplia base popular. El
Estado fascista se atribuye también
el domino económico. Gracias a las instituciones
corporativas, sociales, económicas,
creadas por él, el influjo del Estado penetra hasta
los más lejanos tentáculos, mientras
que dentro del Estado circulan, encuadradas en sus
organizaciones respectivas, todas las
fuerzas políticas, económicas e intelectuales de la
nación.”.
MUSSOLINI, Benito: La Doctrina del
fascismo. 1930.
Documento 99
Catálogo de frases del fascismo.
• ¡Cree! ¡obedece! ¡lucha!
• Todo en el Estado, todo por el Estado, nada fuera del
Estado.
• ¡Nada se ha conseguido en la historia sin sangre!
• ¡ Mejor vivir un día como un león que cien años como
una cabra!
• ¡Quien tiene acero, tiene pan!
• ¡La guerra es para el macho como el parto para la
hembra!
• ¡Un minuto sobre el campo de batalla es mejor que toda
una vida de paz!
Documento 100
Manifiesto de intelectuales fascistas en 1925.
El fascismo es un movimiento reciente y antiguo del
espíritu italiano,
íntimamente ligado a la historia de la nación
italiana, no desprovisto, sin embargo, de
significación e interés para las demás naciones. Sus
orígenes próximos se remontan a
1919, cuando alrededor de Benito Mussolini se reunió
un puñado de hombres, de vuelta
de las trincheras y resueltos a combatir enérgicamente
la política democrática y
socialista entonces dominante.
Esta política no veía en la guerra, de la que el
pueblo italiano salía victorioso,
pero extenuado, más que las inmediatas consecuencias
materiales, y olvidaba, cuando
no lo negaba absolutamente, su valor moral; la
presentaba a los italianos desde una
óptica pobremente individualista, como una suma de
sacrificios, de los que cada uno
debía ser recompensado en proporción a las pérdidas
sufridas, de ahí la presuntuosa y
amenazante oposición entre los ciudadanos y el Estado,
un rechazo de la autoridad de
este Estado, una disminución del prestigio del Rey y
del ejército, símbolos de la
Nación
superior a los individuos y a las categorías
particulares de los ciudadanos. (...)
Como consecuencia, el fascismo fue en sus orígenes un
movimiento político y
moral. Él comprendió y preconizó la política como el
lugar de abnegación y de
sacrificio del individuo a una idea donde pueda
encontrar la razón de su vida, su libertad
y todos sus derechos, idea que es la Patria en tanto que ideal
que se realiza en la historia
sin agotarse jamás.
Manifiesto de los
intelectuales fascistas (1925)
1919
|
* Benito Mussolini
(1883-1945) funda los “Fascios Italianos de Combate”:
movimiento de carácter nacionalista, antiliberal conformado por sindicalistas
y socialistas revolucionarios (clases medias).
* Organizó grupos milicianos
(“camisas negras”) como un cuerpo paramilitar encargado de reprimir a obreros
urbanos.
* El partido fascista
participa en las elecciones siendo derrotados por los socialistas.
|
AÑO
|
ACONTECIMIENTOS
|
1921
|
* El 7 de noviembre Mussolini
fundó el Partido Nacional Fascista cuyos fundamentos fueron el combate
al socialismo y al sistema liberal parlamentario.
* En las elecciones el
Partido Fascista obtiene 35 escaños parlamentarios.
* Mussolini se convirtió en Duce
(jefe).
* Los fascios comienzan una
reacción violenta en contra de obreros y sectores marxistas.
|
1922
|
miércoles, 2 de mayo de 2012
crisis del 29
“Detrás de la apariencia de
brillante prosperidad que se vivía en Estados Unidos en los años veinte, se
encontraban ciertos aspectos negativos para la economía, los cuales no habían
sido percibidos por el gobierno ni por la entusiasmada sociedad urbana, o bien
se consideraron de escasa importancia.
La situación financiera. La crisis económica de los tiempos de
guerra y la subsecuente situación de posguerra crearon ciertas condiciones
desfavorables para la economía estadounidense. Al convertirse en país acreedor
de una Europa en guerra que entró después en un dificultoso período de
reconstrucción, Estados Unidos enfrentó el riesgo de que sus deudores no
pudieran cubrir el pago de los empréstitos; además, los enormes gastos de
guerra habían obligado a los gobiernos de los países beligerantes a decretar la
circulación forzosa de la moneda sin que estuviera apoyada en el patrón oro,
-que era la unidad común en el ámbito internacional- y sin que se respetara la
paridad con la moneda estadounidense, la cual seguía manteniendo su libre poder
de cambio. Cuando terminó la contienda no les fue posible volver a la
normalidad ni siquiera a los países europeos que tenían reservas en oro, porque
las monedas siguieron siendo débiles y sufrieron constantes devaluaciones.
Por tanto, a pesar de que la
guerra fue un gran factor de desarrollo económico para Estados Unidos, las
difíciles condiciones de los países capitalistas europeos crearon una
‘enfermedad monetaria’ que volvió muy frágil el sistema internacional de
cambio. Además, esa fragilidad se vio agravada por la abundancia de los
llamados capitales flotantes, cantidades de dinero que, ante la incertidumbre
monetaria, eran depositadas por sus poseedores a corto plazo en los bancos de
países considerados más seguros en aquellos momentos, como en el caso de la
banca estadounidense; pero ocurría que al darse una rápida retirada de esos
capitales, se ponía en serio peligro la estabilidad financiera de los países
donde habían sido depositados.
A esta crisis de la moneda, y del
intercambio internacional, se agregó un factor interno: la costumbre
generalizada, hacia 1928, dada la confianza que brindaba la manifiesta
prosperidad, de pedir dinero prestado a largo plazo para invertirlo en la
compra de acciones de la bolsa de valores. Dicha práctica atrajo a bancos e
instituciones comerciales que destinaron todo o gran parte de su dinero
circulante a especulaciones de este tipo, sin darse cuenta del peligro que esto
representaba hasta que se vieron en la necesidad –que muchos no pudieron satisfacer-
de retirar su dinero de la bolsa de valores cuando ésta ya no ofrecía
seguridad. En situación similar, se fueron haciendo comunes las ventas a
crédito, en un desordenado afán consumista por adquirir los novedosos artículos
que se ofrecían en el mercado para dar satisfacción a las necesidades creadas
por las presiones sociales de estatus para las nuevas clases medias en ascenso.
La crisis agraria. La agricultura sufrió graves dificultades en
casi todo el mundo a lo largo de los años veinte. Durante la guerra se redujo
considerablemente la producción de trigo en Europa, con el consecuente aumento
en el precio mundial del cereal. Esa coyuntura fue aprovechada por los
campesinos de otros países, como Estados Unidos y Canadá, que pidieron dinero
prestado para iniciar el cultivo de nuevos campos. Ahora bien, al terminar la
guerra, además de que los nuevos avances tecnológicos mejoraron la
productividad, la producción europea recuperó su nivel anterior en poco tiempo
y esto dio como resultado que la producción de trigo excediera en gran medida
la demanda, hundiendo el precio del cereal en el mercado internacional. Los
terrenos recién adquiridos se desvalorizaron y los pequeños agricultores
tuvieron que malvender sus campos y emigrar a las ciudades. Los mismos
problemas de sobreproducción también afectaron a otros cultivos como algodón,
cacao, café, azúcar, y maíz.
El sector industrial. La producción industrial, que experimentaba
un gran crecimiento, presentó también aspectos negativos. Las ramas más modernas
–electricidad, petróleo, automóvil o química- tenían un ritmo de producción
creciente, mientras que en las más tradicionales –textiles y metalurgia- el
crecimiento era moderado. En particular, la industria del algodón sufrió el
impacto de los altibajos del mercado internacional, a lo que se agregó el hecho
de que este producto empezaba a ser desplazado por las nuevas fibras
sintéticas. Además de la rama textil, otras dos industrias fundamentales se
encontraban en crisis: la ferroviaria, afectada por la competencia del
automóvil y los autotransportes, y la del carbón, perjudicada por la desmedida
explotación de nuevas minas.
Otro aspecto importante era la
gran diferencia existente entre los precios de los productos industriales y los
precios agrícolas, pues los primeros aumentaban mientras que los segundos
bajaban constantemente afectando a la numerosa clase campesina, que se veía
obligada a comprar más caros los artículos manufacturados sin que pudiera
obtener un precio satisfactorio por sus productos. En conclusión, a finales de
los años veinte la situación económica de Estados Unidos era delicada y se
encontraba al borde del colapso, puesto que el aparente auge se había originado
en la repentina demanda de artículos de una sociedad consumista en formación,
cuya capacidad adquisitiva no estaba todavía consolidada y, por lo mismo,
llevaba el riesgo de ser limitada en el caso de que los salarios no se elevaran
en la misma proporción que los precios. Por otra parte, las ganancias que los
grandes capitalistas acumularon en función de este mecanismo se estaban
dedicando a la especulación bursátil, en lugar de utilizarse para la creación
de nuevas empresas.
Comienzo de la crisis, el crack de la bolsa de valores. Desde los
primeros meses del año de 1929 se había notado cierta tendencia a la baja en
algunos productos importantes, como el cobre y el acero, y en ciertas
actividades industriales, pero la inmensa mayoría de los economistas
estadounidenses seguía mostrándose optimista ante la sorprendente prosperidad,
sin percibir el peligro que representaban esos síntomas en la coyuntura general
de la economía. La crisis sobrevino con el desplome de las cotizaciones
originado en la bolsa de valores de Nueva Cork el 24 de octubre de 1929 – el jueves negro-, seguido por días de
verdadero pánico que provocaron una caída de la bolsa que habría de continuar
durante varios años. La oferta se incrementó hasta casi los trece millones de
acciones, frente a una demanda prácticamente nula; en los dos días siguientes
las peticiones de venta se elevaron a 9 millones 250 mil acciones el primer día
y a 16 millones el segundo día, sin que pudiera evitarse la caída. El desplome
de las acciones duró varios días y, entre 1929 y 1932, el monto total del
capital negociado en la bolsa de valores de Nueva Cork disminuyó en 74 mil
millones de dólares.
De la crisis bursátil a la crisis económica. Tras la bancarrota
bursátil siguió la crisis bancaria originada por el temor de quienes, al no
poder vender sus acciones, retiraban de inmediato sus depósitos de los bancos.
En las ventanillas se produjo una verdadera avalancha de gente presa del
pánico. Durante los primeros días los bancos se dedicaron a reembolsar los
depósitos a los poseedores, hasta que la falta de dinero obligó al cierre, lo
cual dio como resultado la quiebra total.
La crisis bursátil y bancaria
repercutieron de inmediato en los sectores comercial e industrial. Las quiebras
de empresas se multiplicaban día tras día y la catástrofe se generalizó hasta
paralizar las actividades, en tanto que los precios agrícolas se derrumbaban en
forma contundente. Lo más dramático de la situación consistió en la manera como
habrían de ser afectadas las grandes masas de trabajadores, abatidos por el
rápido aumento del desempleo. En algunos estados de la Unión Americana la mitad de la
población subsistía gracias al reparto de víveres realizado por el gobierno.
Como consecuencia de la crisis surgió el fenómeno de subconsumo porque, como es natural, no sólo la población
desempleada, sino también los empresarios en quiebra dejaron de adquirir los
artículos que no eran de rigurosa necesidad. Así, grandes cantidades de
mercancías quedaron depositadas en los almacenes creados durante los días de
prosperidad. Pero no se trataba únicamente de dejar de comprar, sino que
tampoco podrían ser cubiertos los pagos de las compras a crédito hechas con
anterioridad.
Primeros intentos de solución a la crisis. Las reacciones del
presidente Hoover ante la crisis fueron mínimas, al margen de sus palabras
esperanzadoras de que todo se solucionaría pronto y bien. Fiel a la política
tradicional del liberalismo económico, Hoover afirmaba que la economía podía
autorregularse sin intervención del gobierno. Así, ante la situación de las
empresas y por el déficit en el presupuesto del gobierno, se limitó a
instrumentar una política de austeridad que incluía restricción de créditos,
reducción de la producción, baja de los salarios y venta de los artículos
almacenados, suponiendo que de esta forma sobrevivirían los más aptos y se
alcanzaría el equilibrio presupuestario del gobierno. Pero esta política
produjo el efecto contrario porque, además de que sacrificaba a la clase
trabajadora, no atacaba a fondo el problema –que en esos momentos era
principalmente el del subconsumo- sino que colaboraba con agudizarlo.” (Delgado,
G. “Historia Universal. De la era de las revoluciones al mundo globalizado”.
Ed. Pearson. México, 2001. pp. 269, 270, 271)
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